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Democracia sin partidos

Hay un agujero negro en la actual crisis que succiona a los partidos tradicionales. Las encuestas son tozudas: cae el PP y se estanca el PSOE. El concepto acuñado es desafección. Tiene una explicación lógica. El PP ha incumplido su programa electoral hasta realizar el proyecto inverso que prometió. Incluso ha teorizado sobre ello.

Mariano Rajoy explicó que “no ha cumplido sus promesas porque ha cumplido su deber”. Difícil razonamiento; imposible de entender. Aludir a la herencia recibida no justifica el incumplimiento electoral porque tenía información de cómo estaban las cosas cuando concurrió a las elecciones.

El corolario del PSOE no es menos dramático. El rostro de Rubalcaba recuerda cada día que ahora exige lo que no realizó. Otra forma de incumplimiento retroactivo. En ese estancamiento se diluye la confianza de los electores ciudadanos. No saben a quien votarán. Aunque todavía falte mucho para la primera cita, que serán las elecciones europeas, la paradoja se acentúa porque es casi metafísicamente imposible que esa pérdida de votos y de confianza la absorban los partidos menores. (…)

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El desbordamiento: saltarán las costuras por la indignación

El idioma español es muy rico en sinónimos, analogías, adagios, refranes, sentencias e incluso, en hipérboles. Este muestrario de posibilidades para dar grafismo a lo que es evidente e indiscutido y, además, intolerable, permite un gran patrimonio literario en los asertos sobre la indignación de la vida colectiva.

Para describir una situación insostenible que anuncia graves repercusiones -en ocasiones sociales y políticas- existen muchas expresiones. “Saltar la olla” (por excesiva presión); “romperse las costuras”, por desbordamiento del contenido, “ponerle la tapa al pomo o frasco” (expresión latinoamericana y especialmente cubana) y “la gota que colmó (y desbordó el vaso derramando su contenido) son una demostración de que los españoles tienen capacidad de definir lo que ya no es soportable.

La olla de la vida política española está cargada de indignación y la temperatura hace rato que ha promovido la ebullición. Hay algunas válvulas de seguridad que han impedido, hasta ahora, la explosión de la caldera. Pero ésta ya no admite más presión: el paso siguiente será un estallido social de consecuencias inciertas.

Las válvulas de seguridad han sido varias. En primer lugar, el miedo a perderlo todo por quienes todavía tienen algo. El miedo es una niebla espesa que impide muchos legítimos reclamos y cobija a gentes agotadas en sus casas, incluso pasando hambre. Pero además, al amparo del cinismo de Rajoy, al determinar que “no ha cumplido sus promesas, pero ha cumplido con su deber” (blindado con la mayoría absoluta), ha incrementado el desánimo de que las cosas no pueden cambiar. Resignación, cristiana o no, pero solo hasta que el agua llega al cuello y la siguiente gota evidencie el  ahogamiento de las víctimas.

También han sido válvula de seguridad, para que la olla no estalle, la inoperancia, dejadez o falta de compromiso del principal partido de la oposición. Y de los sindicatos.

Rubalcaba ha sido siempre, sobre todo, un bienpensante. Esa especie del género humano que tienen pánico a traspasar aquello que las clases establecidas consideran límites infranqueables en cualquier circunstancia, incluso en las más extremas. Pero quienes abominan de cualquier algarada, justifican el 2 de Mayo, porque la actitud del invasor traspasó todos los límites.

Rubalcaba no dice ni mu de los escándalos en la Casa Real, no adhiere a su partido a casi ninguna manifestación, por legítima y razonada que pueda ser. Tiene pánico a verse involucrado con alguien que pueda promover el mínimo altercado. El filtro de lo respetable, lo determinan, entre otros, los editoriales de El País. Tengo mi propia opinión de la deriva del periódico que fiscaliza Juan Luis Cebrían y los bancos acreedores de un dinero que PRISA nunca podrá pagar. Rubalcaba está obsesionado con lo políticamente correcto, que le impide ver a los policías aporreando a pacíficos ciudadanos. O indignarse porque Corinne viva a cuenta de los presupuestos del estado.

Rubalcaba se muere antes de rozar una crónica de sucesos. Nunca hará nada que suponga un riesgo electoral de unos comicios que no ganará nunca, precisamente por estar abrasado por su condición de bienpensante. Ya es imposible tener ese comportamiento pequeño burgués de no rozar lo inadmisible, porque la destrucción del estado del bienestar y de la esencia misma de la democracia empieza a convocar respuestas contundentes. Y estás, como los ríos cuando crecen, encontrarán su cauce al margen de una canalización política que ya no tiene legitimidad y que no es reconocida por los ciudadanos.

Si se sigue echando leña a la hoguera; si no se reducen los líquidos de la olla, si se añaden más elementos a los fondos que están ya desbordados, saltarán las costuras, explotarán los recipientes, por muy sellados que se consideren, se desbordarán los vasos con las últimas gotas que ya son cataratas. Y la marea se va a llevar por delante a todos los que han pretendido, desde una falsa progresía, ser equidistantes.

PD: Me han faltado líneas para comentar las fotos de Alfredo Núñez Feijo compartiendo yate con su amigo narcotraficante. Tampoco he podido glosar que otro consejero de sanidad, un tal Lamela, el apóstol contra la sedición de los terminales, también se va a la Sanidad Privada que ellos están arrancando de la sanidad pública y universal que era el orgullo de los ciudadanos. Tiempo habrá. Por esto y mucho más van a estallar las calderas sin remedio.

El problema son los desahucios, no las protestas

Más de cien mil desahucios en 2012. Muchas decenas de miles de personas se vieron desposeídas de sus viviendas; otros perdieron sus locales de negocios. Agentes judiciales, policías y cerrajeros para sacar a las personas de su cobijo más íntimo. Violencia legal, pero no necesariamente legítima.

Los desahucios se han constituido en un problema social y humanitario de primera magnitud, en un universo en que decenas de miles de euros, respaldados por los impuestos de los ciudadanos, han sido inyectados a una banca irresponsable. Esa misma banca, una parte de la cual ha recibido ese dinero público, procede con toda crueldad con ciudadanos que les han ayudado pese a las gratificaciones corruptas de sus ejecutivos.

La respuesta social ha tardado en llegar. Ciudadanos comprometidos en su indignación con este estado de cosas, han organizado protestas ante los despachos y los domicilios de algunos de los políticos que consideran responsables de la política económica que ha conducido a esta situación.

Sin duda es incómodo que personas profieran gritos y aspavientos en áreas privadas o publicas de esos representantes. Es posible que se violente la intimidad de esos dirigentes. Pero criminalizar las protestas sin buscar solución al origen de estas no deja de ser un capítulo más de esta política de desigualdad que hace que no se proteja a los ciudadanos comunes y se vigile la burbuja de cristal de quienes no padecen las consecuencias de la crisis.

España alberga a tres millones de personas en extrema pobreza; a seis millones de desempleados y cientos de miles de personas que no reciben ningún ingreso para organizar su supervivencia.

Frente a eso, los 15 ejecutivos mejor pagados del IBEX 35 se acaban de repartir 135 millones de euros.

Los escándalos de corrupción anuncian decenas de casos de poderosos que se han apoderado de lo ajeno. La Amnistía fiscal a permitido regularizar capitales en negro a precios irrisorios. ¿Y alguien se extraña de que haya ciudadanos que se planten en la puerta de casa de dirigentes políticos que amparan esas prácticas y no reaccionan contra la pobreza de sus conciudadanos?

Como siempre, esta sociedad tiende a escandalizarse de las molestias que se les causan a los poderosos y cierra los ojos ante las tragedias de los humildes.

Bankia, todos pierden menos sus responsables

Si se quisieran concentrar todos los perjudicados de Bankia no cabrían en un estadio de fútbol. Accionistas, trabajadores, engañados con las “preferentes” forman un universo de quienes que van a perder casi todo lo que depositaron, confiando en los gestores actuales y anteriores de Bankia, Caja Madrid y las cajas absorbidas.

En el año 2012, Bankia confesó unas pérdidas de 19.193 millones de euros. Imposible poner en imagen esa cantidad de dinero. Las ayudas públicas a Bankia superan los 22.000 millones de euros. Y ahora está por concretar ese impacto por la revisión de las “preferentes” que ha ordenado el ministro Luis de Guindos. La cifra llega a más de 49.000 millones si se tienen en cuenta los avales recibidos.

La economía de mercado determina que cada inversor o ahorrador es responsable de sus decisiones. Pero pone como filtro que las entidades responsables de esa captación de activos informen verazmente de su situación y sus propuestas; y que no engañen con falsas promesas a quienes acuden a ellas.

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La tortuga judicial aletarga la indignación

En tiempos de estrés informativo, la Justicia amortigua el efecto de las causas con su enorme dilación. La indignación entra en catalepsia porque las conclusiones judiciales no se concretan. Goteo de noticia sobre noticia que acaba en un charco que ya no se observa. Inundación de sirimiri.


Urdangarín, Bárcenas, Oriol Pujol, Eres de Andalucía, forman un cosmos que gotea información con una cadencia que no se corresponde con la sociedad de las tecnologías. Esa realidad permite que, a Mariano Rajoy, el silencio y la imperturbabilidad le resulten provechosos. Todo lo que se conoce es tan obsceno e insoportable que bastaría para acabar con la existencia política de quienes están inmersos en los procesos correspondientes. Pero el volumen de los legajos judiciales crece con una lentitud inasumible.

Las gotas no terminan de llenar los vasos. Ahora ya tenemos certeza judicial de que Gürtel y las finanzas del PP estaban conectadas. Sabemos mucho de lo que ha robado Bárcenas. Asistimos a las indemnizaciones millonarias de los encausados: el propio Bárcenas y Sepúlveda. Ni siquiera ha intentado el PP la vía de los despidos procedentes. Reforma laboral sólo para los trabajadores honrados. El PP paga los silencios. No hay nada definitivo que convoque a la depuración del sistema.

Luego, cuando el lento paso del tiempo se agota,  los veremos, como a Jaume Matas, en la picota de la entrada de la cárcel, pero entonces el coste político del partido que apadrinó a los corruptos ya no será ejecutado.

Es imprescindible una reforma en profundidad del ordenamiento procesal español, que sin limitar las garantías aceleré los procedimientos. Demasiadas fotocopias en la era de la tecnología.

Delitos de la misma naturaleza que los que aquí analizamos tienen un desenlace mucho más rápido en la mayoría de los países. Aquí las cosas funcionan tan lentas que un impertérrito sinvergüenza como Luís Bárcenas se permite la chulería de afirmar que no va a volver a declarar. Y ni siquiera lo meten en el talego para que se refresque.

A este stand bye se añade la ineptitud e inoperancia del principal partido de la oposición, que observa como Corinne presume de las comisiones que ha cobrado y guarda silencio, seguramente porque entiende la responsabilidad institucional como un condescendencia cómplice. Los españoles tienen derecho a la transparencia, incluso en los asuntos que atañen a la Monarquía. Pero Rubalcaba, que tal vez tenga cosas que esconder, no arriesga nada que le perturbe unas expectativas electorales que ni siquiera tiene.

Si la tortuga judicial no aligera el paso, nuestros nietos tendrán conocimiento de las condenas a Urdangarín, Bárcenas, Rajoy, Oriol Pujol y a los responsables de los Eres fraudulentos de Andalucía. Y mientras tanto, los corruptos o sus padrinos podrán seguir ganando elecciones.

Diatriba contra el pensamiento automático

El pensamiento automático es hijo del dogmatismo. Y el dogmatismo se alimenta del pensamiento único y de la velocidad de las comunicaciones. El viejo humanismo se ha aclimatado muy mal a las redes. Todos surfeamos muchas veces por la realidad sin bucear en sus contenidos. Establecemos nuestro criterio, en forma de respuestas automáticas, sobre la información que nos llega, sin destripar los contenidos.

El pensamiento automático está alimentado, también, por la falta de coraje intelectual para remar contra la corriente establecida. Significarse contra lo que se espera que digas, es un acto heróico que facilita tener enfrente a los que se consideran tuyos y a quienes difieren. Te quedas solo. La soledad es condición del pensamiento intelectual libre y requiere huir de los automatismos como acto reflejo de respuesta.

Escribí una vez que desconocía quienes eran “los míos”, porque dejaban de serlo cuando mi pensamiento no coincidía con el suyo. Estos tiempos solo entienden la adscripción política como un acto religioso de incondicionalidad. La legítima discrepancia no es bien recibida. Y tener criterio propio, solo delimitado por las profundas convicciones propias, es un acto de valentía que no muchos están dispuestos a enfrentar. El pensamiento propio es, por su propia naturaleza, una conceptualización de las opiniones sin tener en cuenta razones de oportunidad y conveniencia.

La mayoría de los pensadores actuales expresan solo lo que creen que se espera de ellos. Desaparece la sorpresa secuestrada por el automatismo. Así no se puede ser libre.

¿Qué más le puede pasar a Rajoy?

 

Los optimistas creen que lo del PP es un problema de comunicación. Piensan que todo se reduce a no contestar preguntas en ruedas de prensa, incluso en Nueva York; o que  es adecuado romper los brazos de periodistas por guardaespaldas extremados. Pero no se trata de eso.

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El silencio no es solo una decisión de comunicación; es, sobre todo, la consideración política de que el tiempo es un bálsamo para todas los problemas. Podría ser, si la Justicia estuviera impasible. Eso ya no está permitido. La trayectoria de los escándalos del PP tiene dos vectores complementarios. La estrategia de Luís Bárcenas en su guerra contra Rajoy, y la cadencia cansina, pero imparable, de los jueces de instrucción.

Con el material que ya tienen los tribunales se puede construir una autopista que conduzca, con velocidad limitada, al final político de Rajoy. Y no solo de Rajoy: la mixtura insoportable de los negocios de Urdangarín –Y, tal vez de la Infanta Cristina, ante el giro que da el caso-, con el estatutos de Corinne, financiado con fondos públicos, amenaza también a la monarquía.

El PSOE es una jaula de grillos que cimbrean la cintura de Rubalcaba en Galicia, con primarias para elegir no al candidato, sino al líder, que debiera ser la misma cosa; en Cataluña, con la ensoñación de un derecho a decidir que es imposible, y con los escapes de gas, como en Ponferrada, donde un acosador histórico le ha dado una alcaldía envenenada al PSOE, precisamente en el día Internacional de la mujer.

El caos en el PSOE es el único alivio para Rajoy; pero es también un calmante envenenado que conduce a la generación de movimientos desinstitucionalizados o populismos italianos.

Nadie tiene, en la política española, prismáticos para la media distancia. Cuando alguien se está ahogando, no piensa en el año que viene. Y en España es difícil encontrar  un político que no esté dando manotazos de ahogado.

Estamos pendientes de la velocidad de la Justicia, de los pasos de Bárcenas y de la evolución de la Monarquía. La única esperanza es que la explosión de todas estas cargas de profundidad no se sincronicé. Entonces, la simpatía de los explosivos puede dinamitar el sistema.

El PSOE en su travesía del desierto

El PSOE que lidera Rubalcaba tiene por delante un árido camino de regeneración para conquistar el respeto de la ciudadanía.

La máxima depuración de las responsabilidades políticas se ejecuta en las urnas. Cuando un partido recibe un castigo electoral, los ciudadanos, con su rechazo, ejercen esas responsabilidades. Pero no es suficiente; luego viene el camino de las rectificaciones que sus militantes consideren imprescindibles para aspirar a recuperar esa estima electoral.

El PSOE está en estado de coma. La comparecencia pública de dos dirigentes socialistas, Beatriz Talegón y Juan Fernando López Aguilar, en una manifestación convocada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) fue expresiva de la situación de los dirigentes socialistas, que pueden llegar a tener problemas en su exposición pública.

Muchos ciudadanos no solo no están dispuestos a votar al PSOE sino que no les perdonan los errores que cometieron, desde una perspectiva política de izquierda, en su gestión de gobierno.

Dos consideraciones. Ahora el PSOE no tiene responsabilidad en las decisiones del Gobierno de Rajoy. Su obligación es ejercer el control y la oposición a quien ocupa hoy esas responsabilidades. Los ciudadanos juzgarán las actuaciones del PSOE y tendrán en cuenta el rescoldo de sus actos cuando eran gobierno.

Nadie tiene derecho a agredir a nadie por un elemental sentido de la tolerancia, sin el cual la democracia no puede ser civilizada. Pero el respeto perdido no se recupera sino con acciones contradictorias a aquellas que provocó su pérdida.

Si los dirigentes de un partido apenas pueden salir a la calle por el rechazo, civilizado o no, que promueve su presencia, ese partido tiene un grave problema de futuro.

Si los militantes del PSOE, que en otros tiempos inundaban las avenidas, no puede ejercer la política en la calle, el problema es de máxima gravedad. Exige no solo una renovación de líderes sino además una regeneración profunda de sus postulados políticos y de sus proyectos. Y recuperar la ejemplaridad como eje de su acción política.

Rubalcaba está incapacitado para dirigir esa tarea. Pero una renovación de dirigentes sin regenerar el partido sería un esfuerzo vano. El desierto es cruel; pero cuanto más rápido caminen y más creíbles sean sus cambios, antes encontraran un oasis.

 

En defensa de Beatriz Talegón y de López Aguilar

El pasado sábado, en el curso de la manifestación de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca celebrada en Madrid, un pequeño grupo de manifestantes increpó e insulto a Beatriz Talegón, secretaria General de la Unión de Jóvenes  Socialistas y a Juan Fernando López Aguilar, ex ministro socialista y parlamentario europeo.

Quiero hacer constar mi más radical repulsa al comportamiento de esos pocos manifestantes y al silencio y la aquiescencia de muchos que no protegieron a estos líderes socialistas.

Los dos dirigentes participaban en la marcha representándose a sí mismos, sin utilizar símbolos de su partido, como una demostración de apoyo a las reivindicaciones de la PAH. Resulta insólito que haya a quien le moleste la suma de dirigentes políticos, sin ánimo de protagonismo personal ni de partido, a una demostración democrática.

Creo que quienes actuaron de esta forma se equivocaron, dieron una imagen de intolerancia y restan simpatía a su movimiento. La organización convocante, haría muy bien en descalificar esos comportamientos y en pedir disculpas a Talegón y a López Aguilar.

 

Disculpas a los militantes de JSE_ORG (juventudes socialistas) por mi twitt de ayer.

Ayer lancé una pregunta retórica en Twitter que ha motivado muchas respuestas de militantes de @JSE_ORG, muchos de ellos indignados o disgustados conmigo. Pregunté: ¿alguien sabe si siguen existiendo las juventudes socialistas? La pregunta tenía conexión con mi último artículo en mi blog, ccarnicero.com que se titula “Rubalcaba, sin conejos en la chistera”, donde reflexionaba del aislamiento de la sociedad que a mi juicio sufre este PSOE.

Sostengo la tesis de que una de las causas fundamentales de la crisis del socialismo español es la dislexia entre sus dirigentes y los militantes. Entiendo que el partido sufre una parálisis derivada de la exclusiva política institucional que practican sus líderes, que en la mayoría de los casos compatibilizan cargos orgánicos en el partido con sus representaciones institucionales.

El Partido no organiza el trabajo político de sus militantes en los sectores de la sociedad donde están imbricados por sus ocupaciones. La resultante es una tecnología de partido de cuadros que aleja a los afiliados de responsabilidades directas en la acción democrática.

He mantenido varias reuniones con militantes de juventudes socialistas, la última de ella en Londres hace algo más de un año. Algunos de los participantes en aquella reunión, que fue a calzón quitado, me han reprochado el twitt de ayer. Y tienen derecho a hacerlo y quiero disculparme sinceramente con ellos.

Respeto profundamente el compromiso político y me congratulo de que en esta sociedad desideologiza sigan existiendo quienes dedican su tiempo a ese compromiso fundamental.

Con mis críticas al PSOE pretendo colaborar en la creación de un clima de refundación del socialismo. Estoy escribiendo un libro sobre esto.

Mis respetos y mis disculpas a todos los militantes de juventudes socialistas que se hayan sentido molestos, indignados o agraviados con mi pregunta retórica de ayer. Todo mi animo para que extiendan su rebeldía por la sociedad, se involucren en las luchas democráticas de base y agiten las conciencias de quien para mi tienen secuestrada la organización del PSOE.

Quienes me conocen en esa organización saben que siempre estoy dispuesto a debatir con ellos.